En 1519 partía de Sevilla una flota compuesta por cinco naves (la Trinidad, la San Antonio, la Concepción, la Victoria y la Santiago) a cargo del navegante portugués Fernando de Magallanes, que se empecinó en  buscar un paso entre el Atlántico y el mar del Sur. Despúes de dos meses en la desembocadura del Guadalquivir,  salieron hacia su destino.

Tres años después, solo una la nave, la Victoria,  con una tripulación de dieciocho hombres hambrientos y agotados, llegaba al puerto sevillano ante la atónita mirada de una multitud que se apiñaba en el Arenal y llenaba las riberas del Guadalquivir. Al mando de la nao estaba el vasco Juan Sebastián Elcano. Las calamidades y contratiempos sufridos eran incontables, pero habían encontrado un paso para llegar al mar del Sur, a las islas de las Especias, y dado la primera vuelta al mundo…