Momo es una niña de 5 años con una infancia complicada por diversos giros que da el devenir de la vida, incluso desde edades injustamente muy tempranas. Ella es despierta, resuelta, vivaz, intranquila, aventurera, cariñosa, un poquito chismosa y… amiga de los gatos. Algunos vecinos dirían que no tiene miedo a nada, pero no es cierto, sólo que hay determinadas cuestiones que sólo se cuentan muy de vez en cuando, y a personas muy concretas.

 

Este verano se encuentra en el pueblo, su pueblo costero. Con su abuela, a la que adora e incordia (desde el cariño) cada día mientras le ayuda a comprar pescado y “pelar” los guisantes, eso si sin dejar de estruja y persiguir a los gatos. Su anciana abuela intenta protegerla, vigilarla, educarla y permitirle, en una palabra, crecer.