Los sentimientos juegan un papel insustituible en nuestra vida. Nos dan o quitan la fuerza para alcanzar lo que deseamos. Nos proporcionan personalidad, riqueza, capacidad de amar y ser amados. Sin ellos no podríamos desenvolvernos como seres humanos ni podríamos ser felices.Pero para llegar a la felicidad -y es posible- necesitamos desenredar la madeja de nuestra vida. Aprender a sortear las principales trampas que se presentan ante nuestros sentimientos, para evitarlas y acertar con la salida de nuestro laberinto. Un laberinto que recorremos conforme vivimos. Por eso todo lo que nos sucede realmente importa. Saber aprovecharlo para nuestra paz y felicidad y la de los que queremos, es la esencia del éxito personal que tanto añoramos en nuestra cultura y tiempo.Pese a ello, nuestra sociedad a menudo emplea mapas equivocados para buscar la felicidad a través de los sentimientos.