Pablo llega a Madrid para empezar de cero y cumplir su sueño de ser actor. Siguiendo esa continua necesidad de que pase cualquier cosa que lo cambie todo, se convierte en un «gastaaceras» de tanto patear la ciudad y relacionarse con la extraña fauna que la puebla. Dos personajes serán decisivos para su futuro: Elia, una segurata del museo Thyssen, fascinada por el pintor americano Edward Hopper, y… el fantasma de Pío Baroja.