Rodeado de árboles centenarios, Édouard se pregunta qué le habrá empujado a dejar a su mujer plantada en la estación de tren y subirse, sin premeditación alguna, a un autobús siguiendo los pasos de una anciana desconocida. En un segundo, este cambio de rumbo ha hecho bascular toda su vida, así que en vez de estar preparando la cena con su pareja, en ese momento se encuentra en un refugio en pleno bosque de Brocelianda.

En el corazón del mítico escenario artúrico, Édouard no solo se dejará envolver por la magia del lugar, sino que se encontrará con la amable Gaëlle y su hijo Gauvain, que vive encerrado en el silencio por un terrible secreto; con Raymond y sus palabras rimbombantes, y con la joven Âdele, una mujer tan misteriosa como ciertas leyendas.

Tras todos ellos se esconden muchas incógnitas, pero ¿acaso el propio Édouard no guarda también demasiados interrogantes en su interior?